Por qué soy fan del resentimiento
Y cómo lo explico en consulta.
Aunque no pueda describirse con exactitud qué es ser fan de una emoción compleja como el resentimiento, debo decir que yo soy fan de todas las emociones desagradables. Fan porque me gusta mirarlas, recogerlas, entenderlas (quizás no tanto cuando me toca experimentarlas a mí, pero eso ya es otro asunto). Pero sí, entender por qué le caen tan mal a la gente y averigüármelas para que les caigan bien, es apasionante para mí.
Hoy en consulta hablábamos de una relación de amistad. Todas sabemos que el duelo por una amistad puede doler igual o más que el de una pareja. Sentir que una conexión que construyó tanta parte de tu identidad se debilita…escuece.
El otro día me recordó una vieja amiga, que en relaciones especialmente longevas, las dos partes se acompañan a través de los cambios y aprendizajes de la vida, y que son normales los encuentros desafortunados.
Hay vínculos, por azar o por esfuerzo, que sobreviven a estos giros y otros que se estrellan: te das cuenta de que la persona que te acompañó no es ahora quien tú querías que fuera. Ni tú eres, con ella, quién te gustaría ser.
Pero claro, llegar a esta conclusión tan lúcida o a otras similares requiere tiempo… y ciertas habilidades.
Lo común en una relación que se está apagando, es que al menos una de las partes haya acumulado pequeños eventos de malestar. Momentos de dolor, frustración o enfado que nunca fueron del todo aclarados, dichos o defendidos.
Se amontonan como el polvo: inofensivo, aparentemente invisible… pero que, si lo agitas, genera una reacción alérgica desproporcionada. A esa acumulación de malestar le llamamos, habitualmente, resentimiento.
El resentimiento no es lo que crees
La opinión popular suele decir: "Uy, qué resentida estás", cuando alguien habla –y probablemente rumia– sobre el dolor que le está causando las acciones de alguien a quien quiere mucho.
El resentimiento lleva muchas veces consigo la rumiación (pensar y repensar las cosas), y a menudo despierta otras emociones secundarias como la vergüenza o la culpa → Cuestionamos nuestro propio enfado (un saludo si eres una mujer), o ya lo hace el entorno por nosotras (otro saludo si eres mujer).
Pero el resentimiento no es solo sobrepensar el daño que nos hicieron. Vamos a honrarlo un poco y ponerlo en su sitio.
Fijémonos en la palabra:
RE-SENTIMIENTO
Sentir dos veces una emoción. ¿Lo ves?
¿Y cuál emoción? El dolor, el enfado, la humillación…Cualquiera desagradable (de las que soy fan pero no jeje).
Sabemos que estamos resentidas cuando un acto de hoy –que me ha parecido “una tontería”, como por ejemplo que me haya hablado seco– despierta un dolor mucho más antiguo: “Esto me recuerda a cuando no me dijo nada cuando rompí con mi expareja”. Y sí, la sensación puede parecer desproporcionada desde fuera, pero no lo es para ti. Estás re-sintiendo algo que no ha sido resuelto.
Claro está: el resentimiento no puede (ni debe, entiendo yo) mantenerse siempre, es como una rumiación emocional del daño. Pero una vez lo percibimos y lo aceptamos, podemos escuchar su mensaje y pasar a la acción:
"Tengo que hacer algo con esta relación. Quiero darle voz a mi dolor y ubicarlo en un lugar."
¿Qué hacer con ese resentimiento?
Normalmente, al identificar que estamos resentidas, se nos abren tres opciones principales:
Hablar de lo que dolió
No como una lista de reproches, sino desde el "yo me sentí así" y no desde el "tú me hiciste sentir así".
Esto puede servir para:Mejorar la relación
Negociar cómo seguir
O decidir poner distancia
Tomar distancia sin conversación
A veces no queremos (o no podemos) hablar. Aprender a soltar ese dolor es duro y difícil, pero al igual que hacemos con nuestros pensamientos, podemos trabajar para relacionarnos con la emoción de diferente forma. E incluso distanciarnos nos ayuda a volver con otra perspectiva para iniciar conversaciones.
Con la distancia, las asociaciones emocionales con esa persona pueden debilitarse, y eso ayuda. Pero si no hay claridad ni distancia completa, recuerda que cualquier evento pequeño puede reactivar el resentimiento ("Estaba bien... hasta que volví a confiar y me hizo lo mismo").
Y ojo: rara vez las personas se adaptan a ti si no saben qué necesitas tú. La conversación no garantiza el cambio, pero la falta de conversación sí garantiza la confusión.Evitar la confrontación como estrategia legítima (a veces)
No todo es evitación patológica. A veces evitar es una forma sana de protegernos.
Por ejemplo, no tiene sentido hablar con alguien que te ha manipulado o maltratado. Ahí evitar tiene una función vital: protegerte.
La distancia hará su trabajo. Quedarte, no.
El resentimiento es una de las emociones más rechazadas socialmente, pero también una de las más poderosas cuando la entendemos bien. Porque, aunque duele, mueve. Puede ser un gran motor si aprendemos a leer lo que hay detrás.
No solo señala que algo nos ha herido, sino que también nos invita a mirarnos por dentro: ¿por qué sigo enganchada a esto?, ¿qué parte de mí se queda atrapada en este dolor? En ese sentido, el resentimiento tiene un vínculo muy fuerte con la autocrítica. No con la culpa destructiva, sino con una forma de autocuestionamiento honesto. Nos enfrenta a nuestras incoherencias, a eso que decimos que queremos pero luego no elegimos.
La cuestión no es sentir resentimiento, es:
¿Qué hago yo con esto que acumulo y cómo me quiero relacionar con ello?
¿Lo visito infinitas veces hasta que estalle en mi relación, o lo saco ordenadamente y lo reparamos (ya sea acompañada de esa persona o sola)?
El resentimiento no es lo mismo que el rencor
Aquí viene una aclaración importante:
¿Tener resentimiento hacia alguien significa que soy rencorosa?
La respuesta corta (porque podríamos hacer una tesis tras esta distinción) es no necesariamente.
Resentimiento: acumulación de dolor no expresado, que vuelve una y otra vez.
Rencor: resentimiento + deseo activo de castigo o venganza.
Puede que hayas sentido resentimiento muchos años sin querer hacerle daño a nadie. Lo común en mi experiencia es que buscamos más reparación que castigo (y quienes castigan, me consta que luego lo pasan peor). Algunas personas fantasean queriendo que les entiendan, les pidan perdón, que algo cambie, y a veces con lo que lo pasen mal, sí, pero esta no es su motivación. Lo sé porque cuando pregunto en consulta, a pesar de sentir dolor, quieren aprender a decir las cosas de una manera en la que no duela y normalmente eligen la opción de conversar para mejorar (no para destruir).
Y otras, que quizás no reconocen o saben guiar su necesidad de reparación, fantasean con que el otro sufra o lo movilizan constantemente con reproches, acusaciones, etc… Ahí, el rencor toma el control.
Nota para psicos (o no)
Max Scheler hablaba del ressentiment como una distorsión afectiva que impide ver al otro con justicia, causada por la dificultad para reconocer nuestros propios límites y fracasos.
En consulta, cuando alguien expresa resentimiento, conviene trabajar los límites que han sido sobrepasados.
También devolver responsabilidad sin caer en la deslegitimación. El resentimiento puede estar muy validado por el entorno... o muy castigado.Y claro, con cuidado: hay personas que se sienten resentidas y no tienen recursos aún para sostener eso sin autodestruirse. Ahí, acompaña primero. Repara después.
Bonus: para estos casos puedes generar una tabla comparativa de Resentimiento vs Rencor y ubicar a la persona en la actitud que quiere tener. En mi experiencia, lo visual ayuda mucho :)
Gracias por leerme,
Desirée 🤍

Muy interesante. Te podría aportar algo la "Ética" de Spinoza. Tengo un libro escrito sobre esta obra. Creo que te lo podría pasar. También, muy apropiada la obra de Antonio Damassio sobre Spinoza. Saludos.
Siento tus posts como cartitas a mi corazón ❤️